Argentino.
Acá opino sobre cine, series y algunas otras cosas.
Clase 1987.

MOVIE REVIEW: “Relatos Salvajes” (Damian Szifrón)

Atraído por ciertas buenas críticas que había leído sobre su paso por el Festival de Cannes, inmune a otro tipo de expectativa ya que por elección propia no había visto el tráiler, movido por la esperanza de entretenerme viendo una película argentina, ansioso por quizás estar frente a una potencial nominada al Oscar a Mejor Película Extranjera.
Interesado por ser de un director cuyos Simuladores me entretuvieron durante años en la tele y cuyas “El fondo del mar” (2003) y “Tiempo de Valientes” (2005) me habían parecido buenas y con un seductor humor ácido y hasta algo negro.
Ansioso por los nombres que devolvía el afiche (Darín, Sbaraglia, Cortese) y por la promesa de desayuno, brunch y conferencia de prensa con el director y los protagonistas.
Con todas estas sensaciones, toda esa sensatez y esos sentimientos me dirigí a la función privada de “Relatos Salvajes”.
Salí con deseos satisfechos, mudo, con otros sentimientos nuevos, cagado a palos, todo.

La propuesta es tan simple y al mismo tiempo tan genial de tan simple: 6 relatos que no se conectan entre si argumentalmente, excepto por la imperiosa necesidad de sus protagonistas de explotar, de reaccionar de manera catártica a situaciones de todos los días. Diferentes situaciones dramáticas regadas de un humor oscurísimo e irresistible los hacen sentir, según se lee en la sinopsis oficial, “el innegable placer de perder el control”.
Estas situaciones salen de relatos que Szifrón escribió entre otros proyectos, justamente como catarsis al quizás no poder realizarlos. Nacen desde algo visceral, desde el fondo. Y se nota.

Existían tres tipos de risas en la sala durante la proyección de los relatos: la genuina, cuando pasaba algo gracioso. La nerviosa, asociada por lo general con aquel espectador ocasional de cine argentino que ríe al escuchar la palabra “culo”.
Y la principal, la más linda de todas: la incómoda. Esa que surge ante cualquier cosa que filme por ejemplo, Alex De La Iglesia, esa donde una parte dentro tuyo dice “no debería estar riéndome de esto pero no lo puedo evitar” y “esto está mal, alguien está muriendo ¿por qué me río?”.
Con total maestría de Szifrón, estas historias sobre perder el control jamás pierden el rumbo, así se hable de una venganza familiar llevada a cabo usando veneno para ratas o un hombre harto de que la grúa le lleve el auto. Todas las historias tienen familiaridad y a la vez son universales: el casamiento del personaje de Erica Rivas (ALUCINANTE) puede ser la boda de cualquiera, esas situaciones que vemos en las road movies yanquis pueden ocurrir en una ruta de Salta.

Párrafo aparte se llevan las actuaciones sólidas de un elenco que combina estrellas populares con actores poco conocidos, intérpretes jóvenes con veteranos del cine, las cuales aun estando un poco en piloto automático (especialmente Rita Cortese) logran llegar al espectador.
En ningún momento paran, termina un relato y queremos el otro.

Mucho se dijo sobre cómo por fin se hace una película argentina como las que queremos ver, con efectos, explosiones, entretenimiento, etc. Se vendió a “Relatos Salvajes” como la película del año y tal vez lo sea, se habla de Oscar al estar producida por Almodóvar, música de Santaolalla, etc.
Me alegra que una película argentina sea exitosa y gane premios, por supuesto, y sobre todo que lo sea una que combina humor, acción y crudeza.
Pero mucho más me mueve que una película, sea cual sea su origen, me movilice, me haga debatir a la salida con amigos que la hayan visto, me haga pisar la calle y seguir mirando el afiche recordando mis escenas preferidas. Que hasta me haga soñar situaciones similares a esas escenas los días posteriores, en una especie de limbo entre ficción y realidad.

Y eso logró la buenísima “Relatos Salvajes”: me pasó por arriba como un tren de sensaciones.

9 HILDEMARES

REVIEW: “GUARDIANES DE LA GALAXIA” (James Gunn)

Una sola palabra me vino a la mente mientras me alejaba del cine, luego de ver “Guardianes de la Galaxia”: alivio.

Había ido empujado por sentimientos ambiguos, ya que, como la gran mayoría del mundo, me resultaba un comic completamente desconocido. La historia y el entusiasmo generado por el tráiler me eran demasiado ajenos, como si de repente de un día para el otro, todos se emocionaran por una bolsa de nylon, sus múltiples usos y características. Un poco de miedo se acumulaba en mis poros, pero no era nada que no se pudiera combatir abriendo un poco la mente.

Al comenzar la historia y tener que meterme en la mente tantos datos (por que el malo ese Ronan odia a la otra raza de no sé qué, Thanos apareciendo cual Zordon de los Power Rangers siendo el líder poderoso pero no tanto, la ciudad tal o cual) sentí el escepticismo golpeando en mi cerebro. Hasta que por fin, llegó el humor.
El inicio con Peter Quill/ Star Lord haciéndose el capo (Chris Pratt, perfectísimo para este papel) ante unos soldados de Ronan no era un amague, el “comic relief”: toda la película iba a estar embebida de ese humor. De manera constante.
No daré detalles de la trama o los efectos especiales, porque diría que es mejor ir sin saber mucho. Las interpretaciones son el motivo principal para verla: al ya mencionado Pratt se le suma Bradley Cooper en la voz de Rocket, un mapache-robot más interesado en ganar guita que en salvar la galaxia. Y decir que está Bradley Cooper es un detalle, ya que su trabajo en la voz es excelente y en absolutamente ningún momento vemos a algo remotamente parecido a Bradley Cooper. Zoe Saldana es Gamora, en una muestra mas de su monopolio de personajes femeninos de ciencia ficción, esta vez mucho mas aguerrida y luchando con y contra todo.
La voz de Groot, un árbol humanoide que solo repite su nombre, está a cargo de Vin Diesel y Dave Bautista es Drax, un forzudo violeta que quiere matar a Ronan para vengar a su familia.

Este equipo y sus diálogos transmiten algo que me trasladó a películas que amo como “Alien” (1979) o la comedia “Galaxy Quest” (1999); no son héroes híper entrenados y con el principal objetivo de salvar la galaxia toda como única misión. Son seres con sentimientos humanos, camioneros en el espacio, que simplemente se encontraban haciendo lo suyo cuando tamaña responsabilidad llegó a sus manos. Desde que empecé a sentir empatía por UN FUCKING ARBOL QUE HABLA HECHO EN CGI hasta la falta de predictibilidad en los chistes es cuando me saqué el sombrero ante este producto de Marvel.

Fue entonces cuando llegó el alivio. Alivio por que era el año 2014 y, en el medio de la moda de oscurecerlo todo, acababa de ver un montón de colores y ruiditos en pantalla formando una perfecta película de superhéroes. Porque me dejé llevar por la corriente, fui a ver un film que en otro momento de mi vida no vería ni por cable y valió la pena.
Alivio porque me entretuve, no me molestó estar viendo demasiado CGI o violencia PG13, donde no pueden decir “fuck” o mostrarme sangre.
Porque el humor no cesó nunca, era acido, sutil (el chiste de Star Lord sobre Pollock y la luz ultravioleta, por favor, que genial) y no paré de reír y sonreír.


Pero sobre todo alivio, porque “Guardianes de la Galaxia” es la mejor comedia que vi en el año.

9 HILDEMARES

(Si, hay que quedarse porque hay escena después de los títulos.
Es Marvel.)

REVIEW:   “El Planeta de los Simios: Confrontación”

Demasiadas cosas me tenían ansioso por ver “El Planeta de los Simios: Confrontación”. Un tráiler que desde hace meses me prometía la continuación casi lógica de “El Planeta de los Simios: (R)evolución” (2011), que estuviera Gary Oldman gritando cosas en el mismo, acción, armas, el director de “Cloverfield” y la oportunidad de contarle a todo el mundo que la pedorra traducción que se incluyó en Latinoamérica estaba mal: “confrontar” es comparar cosas que son similares y no puede ser usado como sinónimo de “enfrentamiento”, donde cosas distintas son las que chocan entre sí.
Ya un poco resignado al respecto, acepté esa añadidura y vi pasar la chance de poder llamarla “Amanecer del Planeta de los Simios”, el genial titulo original (“Dawn of…”).

Cesar, el mono inteligente que había sido criado por James Franco en la película anterior, esta vez vive en comunidad con sus otros semievolucionados compañeros simios en un bosque de San Francisco, donde hasta tiene mujer y 2 hijos. Han pasado 10 años, la raza humana está casi extinta por ese virus que vemos propagarse en un muy buen montaje inicial y solo sobreviven unos pocos en colonias, entre ellos Malcolm (Jason Clarke) una especie de líder de una junto a Dreyfus (Gary Oldman) donde vive con su mujer (Keri Russel) y su adolescente hijo. Una presa hidroeléctrica en desuso que puede darles energía de vuelta queda dentro de la “reserva” de simios e intentar reactivarla generará tensión y el previsto enfrentamiento.

El cual solo será culpa de una figura temible como la del desfigurado Koba por el lado de los simios, y del arsenal de guerra por el lado de los humanos. Koba detesta a los humanos, los quiere ver a todos muertos y hará todo lo posible para lograrlo, incluso enfrentarse con Cesar, en una especie de Xavier vs. Magneto del mundo simio.

Sin duda, detrás de sus trajes de “mocap”, Andy Serkis (Cesar) y Toby Kebbel (Koba) son lo más atractivo de toda la película. Serkis es la OCTAVA vez que retrata un personaje con esta técnica y la tercera como un simio. Sin dudas estamos frente a algo que aquellos encargados de entregar premios no pueden seguir ignorando: la interpretación está ahí, la voz está ahí, el actor y el personaje son uno solo….reconózcanlo! No sé si es un nuevo paradigma, pero sí sé que son actuaciones excelentes, en especial Kebbel.
Acompañados de un diseño de producción genial y efectos especiales casi perfectos son los simios los que se llevan toda nuestra atención, dejando de lado a los imbéciles humanos y sus intentos de contarnos cuanto miedo tienen o como son sus relaciones entre sí. Querer mostrarlo en unas pocas escenas sin ahondar demasiado, nos hace querer volver a los simios y su conflicto de liderazgo, no genera empatía.
Eso y el paupérrimo lugar otorgado a los personajes femeninos son los únicos detalles negativos: Keri Russel es literalmente la única mujer que habla en toda la película y su papel se limita a curar a la mujer de Cesar (detrás del CGI está Judy Greer, la reconocerán como la eterna mejor amiga de la protagonista en varias comedias románticas), mantenerse fuera del peligro y llorar como lo hacía en “Felicity”, con la lagrima cayendo estoicamente. Quizás este detalle pueda cambiar en la inevitable próxima entrega, ojalá así sea.

Pero detalles aparte, la manipulación del miedo y la posesión de armas son los principales aspectos del guion que salen triunfantes. Como si fueran reflejados en un espejo, ambos bandos tienen villanos que no llegan a ser villanos. Ambos quieren sobrevivir, ambos se preocupan por sus familias y ambos tienen miedo.
Ahí es cuando me puse a pensar y quizás “Confrontación” en el título no es tan incorrecto: los simios y los humanos son dos fuerzas similares que están siendo comparadas.
¿Habrá sido esa la intención de la distribuidora, además de hacernos llegar una buenísima película, hacernos reflexionar desde su añadido título?
Elijo pensar que sí.

9 HILDEMARES

(No hay escena después de los créditos, pero prepárense cuando el malvado Koba se suba a un tanque…)

POR QUE SIGOURNEY WEAVER TENDRÍA QUE HABER GANADO EL OSCAR POR ”ALIENS”

Supongamos que existe el viaje en el tiempo y es accesible a todo el mundo una sola vez en su vida. Muchos pasaran días enteros tratando de decidir qué momento revivir, que fecha en el futuro poder visitar, que lucro sacar de tamaña oportunidad. Algunos, valientes y soñadores, lo usarían para volver e intentar detener el nacimiento de Hitler, avisarle a todo Hiroshima que está por caer una bomba esa mañana de 1945 o alguna otra hazaña heroica.
Desde hace años, yo tengo muy decidido que es lo que haría en caso de tener la oportunidad de doblar la brecha espacio-tiempo, de navegar los siderales océanos cuánticos, repletos de complicadas ecuaciones y tempestuosas realidades alternativas habitadas por monos capuchino.
Yo volvería al 30 de marzo de 1987, en Los Angeles, California, específicamente en la entrega de los Oscars número 59, para alterar el resultado de un sobre.
¿Acaso porque considero que “Hannah y sus hermanas” tenía que ganar Mejor Película en vez de “Pelotón”?
No: porque Sigourney Weaver es quien debería haber ganado por “Aliens” como Mejor Actriz.

Se lo que estarán pensando y si: Sigourney Weaver fue nominada por hacer de Ripley en la secuela de “Alien”, dirigida esta vez por James Cameron. Algo que es poco e injustamente recordado. Injustamente, porque fue el primer protagónico femenino de ciencia ficción/acción en ser nominado (¿hasta Sandra Bullock por “Gravedad”, quizás?) y una nominación casi olvidada, porque no terminó en victoria.
Y como la injusticia no termina ahí, el viaje en el tiempo aún no existe y si llegara a existir, yo solo tenía 5 DIAS de vida cuando la ceremonia se llevó a cabo, paso a detallar con todo lujo las razones por las cuales ese premio era de Sigourney Weaver, lejos, en relación a las otras nominadas a Mejor Actriz:

  • Su personaje es el único en tener una frase (“Aléjate de ella, perra!” o “Get away from her you bitch!”) elegida entre las 100 mejores frases de toda la historia del cine por el American Film Institute.
  • De las 5 películas con mejores actrices ese año, “Aliens” es la única que se encuentra dentro del Top 250 de Imdb.com (#64). Por supuesto, es la que más puntaje tiene al día de la fecha y la que más dinero ha recaudado.
  • Hasta su aparición, no existían roles como el de Ellen Ripley. Exceptuando algún laser que dispara la Princesa Leia o ¿”Barbarella”?
    Una protagonista rara vez agarraba un arma, menos una ametralladora con lanzagranadas, mucho menos la disparaba y muchísimo menos lo hacía contra una raza alienígena. Algo que hoy vemos naturalizado en las Millas Jovovichs y las Angelinas Jolies, era una novedad en 1986.
  • En el guion original de James Cameron, existía toda una historia sobre una hija de Ripley ya fallecida cuando esta vuelve a la Tierra. Las escenas fueron cortadas (se pueden ver en DVD), pero expandían al personaje y le otorgaban una profundidad mucho mayor que la chica que corría asustada del monstruo en la primera película.

A riesgo de sonar reiterativo o de ser muy extenso en el análisis, en vez de enumerarles logros de la mujer en el cine y otros triunfos (¿?), a continuación detallare PERSONAJE POR PERSONAJE de las nominadas ese año ACTRIZ POR ACTRIZ, confrontando con detalles argumentales de Ripley en “Aliens” mucho más interesantes:

  • Jane Fonda por “A la mañana siguiente” (The Morning After): Si bien su título puede sugerir que se trata de esa famosa píldora, no es así. Jane Fonda se despierta a la mañana y tiene el cadáver de un hombre en su cama, sin recordar que pasó, pero jura que ella no lo mató. Nadie le cree.
    Única nominación de la película, no solo al Oscar, sino a premio alguno.
    Ellen Ripley se despierta después de estar 57 AÑOS flotando en el espacio, para descubrir que la muerta es su hija, recordar todo lo que pasó en la primera película y que nadie le crea que existe esa especie extraterrestre. Ah, y que le saquen la licencia de vuelo por creerla loca.
  • Sissy Spacek por “Crímenes del Corazón” (Crimes of the Heart): Una mujer que le disparó a su marido recibe el consuelo de sus hermanas y discuten un poco sobre cosas, porque son muy distintas y eso.
    De más esta decir que NADIE consuela a Ripley nunca por haber perdido a sus compañeros, la cual termina laburando en el puerto manejando grúas. Y si quiere su licencia de vuelta, la compañía la obliga a volver al planeta ese de vuelta, porque parece que hay problemas.
    O sea, aliens.
  • Kathleen Turner por “Peggy Sue, su pasado la espera” (Peggy Sue Got Married): Una cuarentona se desmaya en una reunión de compañeros de la secundaria y viaja a su propio pasado, pudiendo advertir y modificar futuros errores. Dirigida por Francis Ford Coppola, también “actúa” su hija Sofía.
    Ya dije que los compañeros de Ripley se murieron todos, que despierta 57 años en el futuro, etc. Solo resaltare que nadie cree en las advertencias de Ripley nunca, hasta que es demasiado tarde.
  • Marlee Matlin por “Hijos de un Dios menor” (Children of a lesser God): La alumna muda se enamora de su profesor, comunicándose solo por señas.
    Con solo 21 años, Matlin se convirtió en la ganadora a Mejor Actriz más joven hasta el momento y la única sordomuda en ganar un Oscar. Excepto por papeles menores en el cine o recurrentes en series como The L Word o Las Pistas de Blue (¡!), su carrera no despegó mucho nunca.
    Pero por supuesto, dio un discurso muy emocionante y muy aplaudido en idioma de señas, sin emitir una palabra.
    De la misma manera que Ripley y la Reina alien se relacionan por primera vez en el “nido”: una escena  de varios minutos donde hay negociación, odio, traición interespecie, catarsis a los tiros, amor maternal y hasta venganza.
    Todo sin mencionar una sola palabra.

Por supuesto que considero a esta la mayor injusticia no solo de los Oscars, sino de todo premio alguno que se le haya dado a una persona EN  LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD!
En un tono mucho más moderado por supuesto, Sigourney Weaver comentó hace poco que la nominación en si fue para ella algo emocionante, halagador y casi determinante en su carrera. Se enteró el mismo día en que comenzaba la pre-producción para “Gorilas en la niebla”, y estar nominada le permitió ser escuchada por los productores, quienes por ejemplo, hicieron caso a su voluntad de filmar con gorilas salvajes en vez de unos domesticados.
Y sobre ser la primer nominada por un film de ciencia ficción dijo: “Es un género que no recibe suficiente respeto y siento que estas películas no son fáciles de hacer. Llevó un tiempo, pero creo que la ciencia ficción se volvió un género importante y popular (…) Estoy orgullosa de haber sido la primera y sé que no voy a ser la última”.
Ojala así sea.
De lo contrario, será menester viajar a marzo de 1986 y hacer un poco de justicia.